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29 de octubre del año 312 d.C. el Emperador Constantino
(306-337) derrotó ”ad Saxa Rubra”
(hacia Puente Milvio en Roma) a Majencio, asumiendo
el comando supremo del entero Imperio Romano. La tarde
precedente él vio la Cruz con el lema “In
hoc Signo Vinces”; durante la noche, tuvo la divina
advertencia de condecorar los estandartes de sus soldados
con la Cruz y los nombró “Labarum”
del griego “Lapbyron” que significa bandera
de la victoria con el monograma “XP”.
Constantino y sus hijos condecoraron el yelmo, el escudo,
la coraza y la espada, mientras los soldados, las armaduras.
Luego, dio el lábaro a 50 caballeros de su Corte.
El Emperador quiso recordar el triunfo creando una orden
ecuestre y armando los primeros cinquenta caballeros.
Nació la “Caballeria Aurata Constantiniana”
(aurata por el collar de oro de los dignitarios), la
más antigua orden caballeresca con el fin de
glorificar la Cruz y divulgar la Fe por actividades
benéficas junto a la Iglesia Católica
.
Por siglos los caballeros siguieron y siguen ésto,
a testimoniancia hay los atestados de bevevolencia de
muchos Papas. La Orden ha siempre tenido una colocación
histórica-social. En los siglos del avance turco
hacia los Balcanos, los caballeros murieron en defensa
de la religión y de la sociedad cristiana.
En tiempos recientes, los caballeros y las damas han
asistido con coraje y generosidad a los enfermos, en
los hospitales, durante la Primera Guerra Mundial en
favor de las trupas; durante la Segunda Guerra a los
prisoneros asistidos por la Presidencia de la Oficina
Prisoneros y Búsquedas y la Cruz Roja Italiana;
y aun en la guerra de Kosovo ayudaron a los niños
desamparados.
Gracias al d.p.r del 30 marzo de 1973 la Asociación
Nacional de los Caballeros Constantinianos fue instituida
en Ente Moral. Su constante actividad se traduce en
el voluntariado y en la donación de maquinarios
médicos-cientificos y socorro a los enfermos
y a los pueblos víctimas por las calamidades
naturales.
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