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En
1816 el teatro se encendió: «l’evento
gettò Napoli nel lutto e fu raccontato con
emozione dai giornali di tutta Europa. Ma soltanto
dieci mesi dopo, alla fine dello stesso anno, gli
stessi giornali con meraviglia ed ammirazione diedero
la notizia che il San Carlo era già risorto»
.
Rey Fernando (ahora I) encargó la re-construcción
del teatro al arquitecto Antonio Niccolini que
llevó a cabo diversas variaciones, infundiéndole
su sello personal y neoclásico amplió
el escenario que hoy mide 33,10 x 34,40.
La noche de la segunda inauguración,
el 12 de enero de 1817 Stendhal recuerda: "No
hay nada en Europa que parezca a este teatro.
Los ojos están impresionados y el alma
encantada"
.
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Teatro de San Carlos |
Todavía
la gloria verdadera iba a llegar: en la primera mitad
del siglo XIX, Domenico Barbaja era el empresario
(junto a otros compositores, Zingarelli, Pacini, Mercadante)
que administraban el teatro con éxito, cuando
él contrató a G. Rossini compositor
y director artistico de los Teatros Reales de música.
El
palco real |
El palco real Rossini se quedó ocho años
desde 1815 a 1822, escribiendo Elisabetta Reina
de Inglaterra,, Armida, Moses en Egipto, Ricciardo
y Zoraide, Ermione, La mujer del Lago, Maometto
II, Zelmira.Claramente, con el maetro el Teatro
de San Carlos llegó a ser el lugar de
encuentro de los mejores cantantes; la Colbran
(que se fue con Rossini), G.B. Rubini, Domenico
Donzelli y los dos rivales franceses Adolphe
Nourrit y Gilbert Duprez, el inventor del "do
de pecho".
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Partido
Rossini, Barbaja dio en el clavo: contrató
el astro sobresaliente del melodrama, Gaetano Doninzetti,
que se quedó desde 1822 a 1838, componiendo
por el teatro 16 obras: María Esuarda, Roberto
Derereux, Poliuto y la célebre
Lucía de Lammermoor.
Hace algunos años que Barbaja
contactó a otro
musicista que consideraba (tenía razón)
un genio mundial de la música: Vincenzo Bellini
que preferió irse a la Scala.
No podía
faltar Giuseppe Verdi: en 1841 entró
en el Teatro con la obra Oberto Conde de Sn
Bonifacio, a seguir Alzira, Luisa Miller, Gustavo
III (Un baile mascarado): Verdi se colocó
como dominador del Teatro de San Carlos en la
segunda mitad del siglo XIX. |
El
palco real |
No
cabe duda de que después de la caída
del Reino, aun el Teatro de San Carlos empezó
a declinar. Pero la gloria de esta iniciativa borbónica
sigue iluminando la historia de la música y
de la cultura napolitana y italiana. |